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SOY AIMARA

Para empezar, te quiero decir que soy como un remolino, una mujer impredecible, terca, pero muy apasionada y constante en todo lo que hago y una emprendedora desde que tengo memoria. También soy una mujer creyente en Dios y reconozco que mi fe ha influido totalmente en mi historia.
Mi vida ha estado llena de retos que me he enfrentado desde niña, los cuales me fortalecieron y me enseñaron a volverme Líder y forjar mi carácter.
 Desde que era pequeña era muy ambiciosa y tenía sueños grandes. Me imaginaba estar parada frente a un gran público y que me aplaudían. Conforme crecí pensé: pues de modelo no la voy a hacer, cantante… no más en la regadera porque talento para la cantada tampoco tengo; de actriz a lo mejor se me da, ya que siempre he sido buena para el show y el drama. Sin embargo, también imaginaba enseñar a mucha gente, por eso estudié para ser educadora. Pero ese espíritu emprendedor luego comenzó a jalarme las orejas y me decía:
  —¡Hey! Acuérdate de tus sueños.
Efectivamente, el camino de un emprendedor está lleno de tropiezos. Algunas personas podrían pensar que somos como masoquistas, porque a pesar de fracasar varias veces, nos levantamos y continuamos con un nuevo reto.
Imagínate, desde los quince años tengo haciendo negocios fallidos, pero son fallidos entre comillas porque todos me acercaban más a donde quiero llegar en lugar de alejarme, y siempre me dejaban un aprendizaje. Es más, en el 2017 mi situación económica estaba en un momento de escasez tremendo, acababa de finalizar un terrible negocio que me llevó a la banca rota y me mudé a una nueva ciudad huyendo de las deudas, buscando cómo solucionarlas. 
Vivía en una casa sin muebles, dormíamos en colchones inflables; para mis dos hijas era un picnic, en cambio, a mí me dolía saber la verdadera razón. En ese momento yo necesitaba algo que me ofreciera estabilidad económica, asegurarme que a mis hijas no les faltara nada. Soñaba con verlas vestidas guapísimas.
En ese momento reconozco que le reclamé a Dios como niña chiquita y en mi berrinche le pregunté:
— ¿Por qué sembraste tanta grandeza en mi corazón, si no me ibas a ayudar? 
Durante lo que yo defino como depresión de los nuevos tiempos: acostada, triste, pero, eso sí, con el celular en la mano viendo Facebook, me encontré un anuncio de una mujer guapísima portando un estandarte diciendo Reina del Negocio Terramar. Bueno, no les voy a mentir, yo siempre he querido ser reina, pero nunca se me dio, cuando mucho llegué a representante del salón. Una cosa que me llamó la atención del anuncio fue que entregaban autos, así que me pregunté ¿quién es esa empresa?
Para no hacerles el cuento más largo, contacte a esa guapísima mujer que es mi Líder, Yuri Zavala, nos reunimos, me presento la empresa TERRAMAR y me dio una muestra de un producto, del cual quede E-N-A-M-O-R-A-D-A. 
Mi corazón emprendedor saltó de emoción, me brillaron los ojitos y la cabeza me comenzó a dar vueltas.
Le platique a Marcos, mi esposo y le pregunte, ¿qué te parece? ¿le entro? 
Para mi desgracia o fortuna, él siempre me dice que sí.  En ese momento no teníamos dinero para empezar un negocio, pero ese no fue un impedimento, me moví y lo iniciamos. 
Todo esto sucedió cuatro días después del berrinche que le hice a Dios.
Yo había empezado un negocio muy parecido en otra empresa un año antes y tenía una meta establecida: alcanzar el máximo nivel en cierto tiempo. No sucedió en donde yo pensé que iba a ser, pero llegó Terramar, ya que a los cuatro meses de que me inscribí, con mucho trabajo y con la ayuda de Dios, que me puso a las personas correctas en el camino, logré el máximo nivel en Terramar, creando una revolución y rompiendo los estereotipos de que no se podía llegar a Partner en tan poco tiempo.
Mi familia podrá estar conformada de puro remolino, porque también así son mis hijas, a excepción de Marcos, él es muy tranquilo. Los cuatro siempre estamos juntos, planeando, buscando estrategias para adaptarnos a los cambios. 
Terramar, definitivamente nos cambió la vida a todos, en una forma positiva y cumple con su Misión: Hacer felices al mayor número de personas posibles. 
Ahí, mi espíritu emprendedor encontró un hogar, en donde he logrado cumplir las metas que establecí y las nuevas que tengo en mente.
Yo soy Aimara García, Partner Independiente Monarca en Terramar Brands y te invitó a que te des una oportunidad de hacer tus sueños realidad, sin importar que tan grandes sean, es más entre más grandes mejor.
Con toda la certeza te puedo decir que Terramar es el medio para lograr los sueños de cualquiera, del más simple hasta el más loco.